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COSAS QUE NOS PREOCUPAN AL VIAJAR CON HIJOS

Fecha: 23 marzo 2017 Autor: Colectivo Tandem Categorías: Padres y Madres, Viajes en familia 0

Muchas veces nos planteamos viajes que nos gustaría hacer visitando nuevos sitios o ciudades e incluso actividades que finalmente no nos decidimos a hacer por miedo a la organización y logística necesaria cuando viajamos con nuestros hijos. En realidad, muchas de nuestras preocupaciones son más relevantes en nuestro pensamiento de lo que lo son cuando finalmente nos decidimos a dar el paso y disfrutar viajando con nuestros hijos.

Pero, ¿qué cosas nos preocupan a la hora de viajar con niños?

1. Si el niño está preparado

Una de las primeras cosas que nos planteamos a la hora de decidir si hacer un viaje o no con niños es preguntarnos si el niño está preparado para ello. La verdad es que una vez que lo intentamos descubrimos que si lo está y mucho mejor que nosotros mismos. Un niño acepta muchísimo mejor las novedades que un adulto y se adapta a cualquier cambio sin ningún problema.  Su sed de aventura hace que lo disfrute mucho tiempo antes de haber incluso comenzado.

2. Qué va a comer

En muchos casos nos preocupamos por cómo vamos a afrontar el momento de las comidas viajando con nuestros hijos. En gran parte de los destinos hay restaurantes que tienen menú para niños, no obstante la pasta es un alimento mundialmente conocido, por lo que puedes encontrar macarrones, espaguetis o pizza prácticamente en cualquier gran ciudad que visites. No olvides que hay un montón de platos en la gastronomía local que pueden gustar a los niños, si revisas la carta local con los ojos de un niño, buscando aquellos ingredientes que son fáciles para ellos, te sorprenderán las cosas nuevas que tu hijo puede empezar a comer a partir de un viaje, si les damos a probar. ¿Por qué ser los adultos quiénes neguemos posibilidades? Descubrir platos nuevos favorece el desarrollo de un niño, abriendo su mente a experiencias nuevas de forma normalizada y hasta divertida.

3. Horarios a seguir

Hay que pensar que cuando viajamos estamos saliendo todos de la rutina habitual, por lo que hay que otorgar también flexibilidad a los horarios del niño, y no ser demasiado rígidos; al fin y al cabo estamos toda la familia de vacaciones y fuera de casa. Se trata de disfrutar el viaje, volveremos a los horarios y las rutinas tan pronto regresemos a casa. El hecho de ser flexibles con el horario e ir adaptándonos en base a las necesidades y deseos del grupo durante el viaje, hace que estéis todos más relajados y disfrutéis más de cada momento, lo que sin duda alguna es uno de los objetivos de la experiencia.

4. El equipaje de un niño

Por mucho que nos compliquemos mientras preparamos las maletas, en el caso de un niño no hay nada más sencillo. Ropa cómoda. Así de simple. Prestando atención a la climatología del lugar de destino y evitando ropa y calzado nuevo (que no sabemos si le puede producir rozaduras o algún tipo de incomodidad). Tampoco hay que obsesionarse con el número de prendas, que dependerá un poco de la edad del niño, ya que en cualquier caso, si hubiese más necesidad, todos los hoteles tienen servicio de lavandería para aquéllos que se hayan quedado cortos con las prendas o la meteo no acertase para nada en su previsión.

5. Actividades para los niños en destino

Nos preocupa en muchas ocasiones pensar si el niño se aburrirá viendo un museo o si no se comportará “bien” (socialmente hablando) en la visita a algún monumento. Nada más lejos de la realidad. Aunque esto depende de los hábitos que cada niño tenga ya adquiridos, así como de sus inquietudes particulares, a veces se trata de otra negación previa de los adultos. Los niños suelen realizar excursiones en el ámbito escolar pero no tanto en el familiar, y disfrutar de actividades con sus padres compartiendo lo que les resulta interesante es fascinante para ellos. Además, actualmente la mayoría de las grandes ciudades tienen planes y programas especiales para niños en caso de querer realizar actividades directamente relacionadas con ellos.

6. Qué hacer si los niños se ponen enfermos

Normalmente los niños, así como los adultos no suelen enfermar por el hecho de viajar, no obstante está bien llevar siempre a mano los típicos medicamentos del botiquín de la familia (paracetamol, ibuprofeno, jarabes, gotas…), y un buen seguro de viaje puede ayudar en la tranquilidad de los padres, al saber que no habrá problemas de asistencia en caso de necesitarlo.

Viajar es una experiencia en todos los sentidos, y una aventura. Viajar en familia hace que esa experiencia sea compartida, reforzando los lazos familiares y haciendo que tengáis recuerdos únicos e inolvidables de cada vivencia, convirtiendo vuestras vacaciones  en… ¡una gran aventura!

TERESA GARCÍA
Madre viajera
Diplomada en Turismo
loquequierocontarme.blogspot.com.es

 

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