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Había una vez un cuento que contaba el mundo entero

Date: 13 abril 2012 Autor: Colectivo Tandem Categorías: CUENTOS Y RELATOS, Recursos Educativos, Valores 0

Desde 1967, el 2 de abril, coincidiendo con la fecha del nacimiento del escritor danés Hans Christian Andersen, el IBBY promueve la celebración del Día Internacional del Libro Infantil con el fin de promocionar los buenos libros infantiles y juveniles y la lectura entre los más jóvenes.

Cada año una sección nacional del IBBY patrocina el Día del Libro Infantil y selecciona un escritor representativo y un reconocido ilustrador para que elaboren el mensaje dirigido a todos los niños y el cartel que se distribuye por todo el mundo. 

Este año ha recaído en México; de la mano de Juan Gedovius que ha ilustrado el cartel y el texto lo ha creado Francisco Hinojosa. ¡Os animamos a descubrirlo!
Cartel ilustrado por Juan Gedovius



Había una vez un cuento que contaba el mundo entero. Ese cuento en realidad no era uno solo, sino muchos s que empezaron a poblar el mundo con sus historias de niñas desobedientes y lobos seductores, de zapatillas de cristal  y príncipes enamorados, de gatos ingeniosos y soldaditos de plomo, de gigantes bonachones y fábricas de chocolate. Lo poblaron de palabras, de inteligencia, de  imágenes,  de  personajes  extraordinarios.  Le  permitieron  reír, asombrarse, convivir. Lo cargaron  de significados. Y desde  entonces esos cuentos han continuado multiplicándose para decirnos mil y una veces Había una vez un cuento que contaba el mundo entero
Al leer, al contar o al escuchar cuentos estamos ejercitando la imaginación, como si fuera necesario darle entrenamiento para mantenerla en forma. Aln día, seguramente sin que lo sepamos, una de esas historias acudirá a nuestras vidas para ofrecernos soluciones creativas a los obstáculos que  se nos presenten en el camino.
Al leer, al contar o al escuchar cuentos en voz alta también estamos repitiendo un ritual muy antiguo que ha cumplido un papel fundamental en la historia de la civilización: hacer comunidad Alrededor de esos cuentos se han reunido las culturas, las épocas y las generaciones para decirnos que somos uno solo los japoneses, los alemanes y los mexicanos; aquellos que vivieron en el siglo XVII y nosotros que leemos un cuento en internet; los abuelos, los padres  y los hijos. Los cuentos nos llenan por igual a los seres humanos, a pesar de nuestras enormes diferencias, porque todos somos, en el fondo, sus protagonistas.
Al contrario de los organismos vivos, que  nacen,  se reproducen  y mueren,  los cuentos, que surgen colmados de fertilidad, pueden ser inmortales. En especial aquellos de tradición popular que se adecúan a las circunstancias al contexto del presente en el que son contados o reescritos. Se trata de cuentos que, al reproducirlos o escucharlos os convierten en sus coautores.
Y había una vez, también, un país lleno de mitos, cuentos y leyendas que viajaron  por siglos, de boca en boca, para exhibir su idea de la creación, para narrar su historia, para ofrecer su riqueza cultural,  para excitar la curiosidad y llenar de sonrisas los labios. Era también un país en el que pocos de sus pobladores tenían acceso a los libros.  Pero esa es una historia  que ya ha empezado a cambiar.  Hoy los cuentos están llegando cada vez más a rincones apartados de mi país, México. Y al encontrarse con sus lectores están cumpliendo con su papel de hacer comunidad, hacer familia y hacer individuos  con mayor posibilidad  de ser felices.

Francisco Hinojosa



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