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MI HIJO QUIERE SER MILITAR

Fecha: 16 marzo 2017 Autor: Colectivo Tandem Categorías: Padres y Madres, Valores 0

Si algo he aprendido con la maternidad es que nuestros hijos nos dan lecciones de vida más a menudo de lo que pensamos y que, si estamos atentos, podemos crecer un poquito a su lado.

Hace unos días me encontraba con mi hermana recorriendo todos las tiendas de ropa de un centro comercial buscando un chándal de camuflaje para mi hijo, y no es que quiera perderlo de vista, no me voy a poner en plan Samanta Villar, es que quiere ser militar y me había pedido un chándal de camuflaje por su cumpleaños.

El chándal no aparecía, agotadas y de camino a casa abrumé a mi hermana con un monólogo sobre la dificultad que tenía últimamente para que mi hijo me obedeciera, le conté como a punto de cumplir los 7 años le notaba más rebelde que nunca y que las rutinas cotidianas se nos complicaban muchas veces y yo perdía la paciencia con facilidad.

Mi hermana, que me conoce y me quiere,  me miró y me dijo: “da igual que no hayamos encontrado el chándal de militar, tu hijo te está pidiendo disciplina“.

Y aquí me encuentro, a vueltas con los límites y las normas. Después de algunos días de reflexión sólo puedo concluir algunas cosas:

  • Los límites son necesarios, somos seres limitados por naturaleza y debemos aprender a gestionarlos.
  • Saltarse los límites de la manera adecuada y en el momento que toca evolutivamente es un proceso natural de crecimiento personal vinculado a la autonomía y la autodeterminación.
  • Los límites y las normas hacía los niños tienen que partir desde el amor y el respeto, estando sus necesidades por encima de las nuestras.

Por ahora he tomado dos medidas: tomar más tiempo para las tareas, ya que mi concepción del tiempo no es la suya, y ser más organizada en las rutinas. También he empezado a hacer yoga, para mantener la calma y poderle transmitir, en los momentos más duros, que tanto si me obedece como si no me obedece, le veo y le quiero.

Y el maldito chándal de camuflaje me está enfrentando a un gran reto: ¿cómo conseguir esa disciplina sin castigar, sin enseñar a obedecer ciegamente, sin chantajes ni manipulaciones? Quiero que mi hijo sea un adulto que se mantenga firme en sus ideas y valores, con iniciativa, capaz de tomar sus propias decisiones. Pero también quiero que me obedezca en las rutinas básicas, que cumplamos horarios y que ir a la ducha no se convierta en una guerra.

En la mesita de noche tengo dos libros que me están ayudando en el proceso:

“Ni rabietas ni conflictos.  Soluciones fáciles y definitivas para problemas de comportamiento de 0 a 12 años” de Rosa Jové. Las soluciones que  ofrece se sustentan en la idea que transmiten estas palabras: “Quiéreme cuando menos me lo merezca porque será cuando más lo necesite”.

“Libertad y límites. Amor y respeto. Lo que los niños necesitan de nosotros” de Rebeca Wild, basado en su experiencia en el novedoso centro para preescolares, escolares y adultos fundado en Ecuador junto a su marido, defiende la idea de la necesidad de complementar la libertad que un niño necesita en su desarrollo con unos límites útiles y lógicos.

Sé que quedan muchas más cosas por hacer pero… poquito a poco…

GEMA LARREY
Profesora de Educación Secundaria
Experta en Educación Infantil y Psicomotricidad 
Madre en construcción

 

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