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DÍA DE LA PAZ Y NO VIOLENCIA. Una propuesta; un deseo.

Date: 29 enero 2013 Autor: Colectivo Tandem Categorías: ACTIVIDADES, Emociones Positivas, PREVENCION DE VIOLENCIA Y ACOSO ESCOLAR, Valores 0

Mañana 30 de enero se celebra el Día de la Paz y la No Violencia. Nuestra propuesta para este día está inspirada en las tradiciones del lejano Oriente. Los “farolillos voladores” de papel son una costumbre para las celebraciones en lugares como China o Tailandia. Su máximo esplendor es el Festival de Yee Peng, en la ciudad de Chiang Mai, donde se celebra la llegada de la luna del duodécimo mes lunar del calendario budista, con miles de estos farolillos por el cielo.

Farolillos Voladores en Yee Peng (Tailandia)
Hay dos tipos de creencias sobre su objetivo, la primera, que todo lo que se escribe en esos farolillos de papel sube hasta el cielo y se cumple, y la segunda, que al soltar estas linternas se llevan nuestros malos pensamientos. Realmente las dos opciones están relacionadas con nuestra reflexión, pero la primera nos gusta más como suena: dejar volar nuestros deseos.
Esta experiencia la podemos trasladar tanto a nuestro ámbito personal como a las actividades que realizamos con los niños. Aunque la actividad resulta más espectacular por la noche, también se puede hacer durante el día, siendo los patios de los centros escolares un lugar perfecto para ello. 
Se pueden comprar en muchas tiendas o por Internet, pero si rebuscáis por la red encontraréis cómo hacerlos de forma casera. Una vez que tengáis los farolillos hay que escribir en ellos nuestros deseos. Una bonita propuesta para celebrar el Día de la Paz y No Violencia es expresar deseos relacionados con este objetivo.
¿Cómo pedimos un deseo?
Según las culturas orientales, lo más importante para iniciar esta tarea es saber que los deseos se cumplen, aunque en general nos cueste creerlo; sólo hay que saber cómo expresarlos. No es recomendable pedir deseos muy generales o grandes (por ejemplo: “la paz en el mundo”), ya que nos puede llevar mucho tiempo conseguirlo y desilusionarnos en su espera. Es preferible empezar por deseos pequeños (“llevarme bien con mis compañeros de clase”, “no pegarme con mi hermano pequeño”…) y así, con muchos pequeños deseos es más fácil que se cumplan los grandes.
Lo primero de todo es imaginarse a uno con ese deseo ya cumplido, cómo se siente, que sentimientos le produce, y después escribirlo o dibujarlo sobre el farolillo de papel de arroz. Cuando todos ya tenemos nuestro deseo expresado, se procede a soltar todos los farolillos juntos en el patio del centro. Ése momento es mágico, porque es cuando todos ponemos la intención en lo que hemos expresado, y por tanto, cuando comienza a encenderse la maquinaria para que empiecen a realizarse nuestros deseos. 
Festival de Yee Peng (Tailandia)
Los farolillos volarán por el cielo y subirán en altura, pero no por ello debemos dejar que se lleven nuestros buenos deseos y olvidarlos, tenemos que seguir pensando en ellos y poner de nuestra parte para que se cumplan.
Esperamos que se hagan realidad vuestros deseos y disfrutéis con esta actividad apta para grandes y pequeños.
Nuestro deseo para el Día de la Paz y No Violencia: “Antes de hablar ser más capaces de ponernos en el lugar del otro”.

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Artículo creado por: 

Aida Iglesias Algora

Gran soñadora y amante de la ilusión.

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