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DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

Date: 7 marzo 2013 Autor: Colectivo Tandem Categorías: Colectivo Tándem, Emociones Positivas, Padres y Madres, Resolución de Conflictos, Valores 0


Yo no soy una súper-woman, y tampoco quiero serlo

Aprovechando la efeméride que se celebra el próximo 8 de marzo, día internacional de la mujer, desde Colectivo Tándem lanzamos una reflexión acerca del papel de la mujer en la sociedad occidental en la que vivimos: ¿Alguien conoce a una súper-woman?

Imagen: Goretti Beaskoa

Sí, súper-woman es esa mujer perfecta con poderes “extra-humanos”, que tiene todas las facetas de su vida cubiertas, organizadas y planificadas con éxito. Es competente en su trabajo, deportistaactiva que sigue los cánones de la bellezasocialmente establecidos, atiende con devoción sus responsabilidades familiares, es ama de casa detallista con tiempo hasta de hacer unas galletas para la merienda, y que al finalizar el día sigue teniendo la raya del ojo intacta, demostrando infatigable que no tiene pereza para arreglarse e ir a cenar con su pareja o unos amigos…

Las rutinas laborales y sociales que hoy en día tenemos en sociedades como la nuestra, ofrecen una exigencia desproporcionada entre el número de tareas diarias que hay que realizar y la cantidad de horas que tiene el día. Igualmente, los patrones sociales que se marcan desde los medios de comunicación y de difusión cultural (anuncios, series, películas) nos hacen creer que una mujer así no sólo existe, sino que es el ideal de mujer que se ha de seguir.

Pero la realidad que las mujeres viven día a día en su piel (madres, hijas, trabajadoras, esposas, dirigentes, novias, vecinas…) bajo la sobre-exigencia de la sociedad occidental, nubla el aparente éxito social que de puertas para afuera se ofrece. La “carrera” de mujer brillante se desvanece cuando se llega a casa cansada, después de una larga e intensa jornada de trabajo exigente y con frecuencia competitivo, de recoger a los niños del colegio, llevarlos a las actividades extraescolares, hacer la compra en el súper o echar gasolina en el coche… y aún en las puertas de su morada se encuentran tareas del hogar infinitas e inagotables. Este es el momento en el que muchas mujeres se preguntan: “¿por qué he de ser una súper-woman?”
Las consecuencias de la sobre-exigencia del modelo occidental

Aunque este no es un discurso nuevo, es necesario resaltar que la incorporación de la mujer al mundo laboral, que tradicionalmente ha sido más masculino, no ha hecho disminuir el resto de tareas que antes ya se hacían, sino que lo ha aumentado y corregido. Es aquí cuando llega la disyuntiva: “¿Por qué yo no llego? ¿Acaso soy peor que las demás? ¡Si las otras lo hacen yo también debo ser capaz!” La respuesta a este dilema puede minar la autoestima de una mujer si se está en un estado de vulnerabilidad que le impide mirar las cosas desde el prisma del sentido común y respeto por una misma.

Que sepamos, en este rincón de la galaxia las mujeres aún no disponen de súper-poderes que las habiliten para abordar serenamente todos y cada uno de los retos que la sociedad occidental le impone día a día. Y este es un mal que además impide ver el stress de tu compañera de despacho o las ojeras de tu vecina cuando llega al portal; así, la “imperfección de no llegar a todo” permanece en silencio como una leyenda urbana.
Ante esta disyuntiva muchas mujeres se preguntan porqué celebrar el día de la mujer trabajadora, cuando la saturación de tareas se impone en sus quehaceres cotidianos. Pues bien, esta reflexión invita a impulsar tanto a mujeres como a hombres a expresar y verbalizar nuestras propias limitaciones para cubrir exigencias sociales que no sólo son poco realistas sino que deshumanizan y desvitalizan el gran potencial que hay detrás de una sociedad simplemente humana, más que sobre-humana.
La importancia de las redes de apoyo

¿Cómo celebrar entonces este día? Expresar nuestro desasosiego, ser menos exigentes con nosotras mismas, desechar modelos de mujer o de persona “de película”, son acciones que nos ayudarían a celebrar lo positivo de la incorporación, más que consolidada, de la mujer al mercado de trabajo. Hablar con nuestras hijas, hermanas, madres, abuelas, tías… compartiendo este día y muchos más con ellas, dándoles las gracias por ser “perfectas”. Y a nuestra pareja, hijos, hermanos, padres y abuelos reconociéndoles que están ahí y recordándoles que las tareas en unidad son más llevaderas y dan más espacio para un ocio en común, que al fin y al cabo es lo que nos encanta a todos, mujeres y hombres.

En muchos lugares y cada vez más, la educación de los hijos/as y tareas del hogar se realizan entre dos: mujeres y hombres, que se reparten los quehaceres más mundanos. Eso sí que es motivo de celebración que se ha de fomentar en cualquier rincón del planeta, y porqué no, de la galaxia…

Feliz día de la mujer trabajadora y feliz día del hombre trabajador.
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Artículo creado por:
 

Aida Iglesias Algora 
Mujer no súper-woman

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