SER OPTIMISTA, SER REALISTA

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Ser optimista y  ser realista  a la vez no es fácil pero tampoco imposible. Todos tenemos épocas donde estamos más felices y satisfechos con nuestra vida y otras en las que haríamos cambios importantes. Es normal, todos son ciclos de avance y de retroalimentación.

Muchas veces nos encontramos con personas “optimistas” y parece que viven en las nubes. Entonces te planteas ¿Puedo ser optimista a la vez que realista? La respuesta es SI, pero es importante que integres una serie de pautas a tu día a día. Aquí os dejamos algunos consejos relacionados.

Fomentar el optimismo.

Como todo en la vida, es cuestión de hábito. Por lo tanto, para ser optimista hay que empezar a parecerlo. Desde empezar a sonreír más o agradecer los simples hechos del día a día hará que integres el optimismo en ti si no estaba ya.

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Aprender a soñar.

Haz un listado de cambios u objetivos que quieres conseguir, no te auto-limites ni censures. Muchas veces las grandes ideas nacen de ideas “locas”. Además ya habrá tiempo de desechar o categorizar esa lista de ideas.

Sal de tu zona de confort, arriésgate, empieza primero con pequeñas cosas de tu vida como apuntarte a clases de inglés o viajes en grupo. Poco a poco verás que cada vez te es más fácil cambiar aspectos de tu día a día.

Busca ejemplos o modelos a seguir.

Analiza y busca ejemplos de personas que para ti son optimistas pero tienen los pies en la tierra. Desgrana su forma de ser, de afrontar las situaciones y de responder ante la vida. Es decir traduce sus pautas de conducta y valora cómo hacerlo tuyo.

Atenta a tus voces interiores.

En este proceso hay que estar muy atentos a esas voces que todos tenemos dentro. A veces son amigas y a veces no tanto. Es más, descubre cuáles son tus zonas negativas, refuerza tu autoestima y para la mente. Lo primero de todo será descubrir si en el fondo eres pesimista u optimista.  Pero recuerda, siempre alejándonos de la idea de optimista sin fundamento que se queda en la superficie.

En el momento que ya vas descubriendo cómo eres en realidad, tienes mucho camino avanzado.

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Siempre sé sincero contigo mismo.

Está muy relacionado con el punto anterior. Una vez que aprendes a escucharte a veces hay cosas de ti que no te gustan, de acuerdo. Sé sincero contigo mismo, no disfraces la realidad  y ponte a trabajar sobre ello. Por favor tampoco te “castigues” por ello, la idea es conocerse mejor y ser la mejor versión de ti mismo.

Medita tus pasos.

Ya tenemos el listado de cambios u objetivos y ya nos hemos analizado, ahora toca crear un plan. Aquí es donde el realismo entra en acción. Por ello, usa el optimismo y la ilusión contando con los límites qué tienes y viendo que hay de posible en todo esto.

Medita qué pasos tienes que dar, con qué cuentas y qué tienes que cambiar.

Gestiona las frustraciones.

Muchas veces pretendemos hacer cambios en nuestra vida y no salen como queríamos. Entonces nos enfadamos o desanimamos, a todos nos ha pasado. Es importante que sepas cómo gestionar las frustraciones del día a día para tener éxito.

Si ves que necesitas un profesional, no dudes en buscarlo.

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Celebra los logros y aprende de los fracasos

Por pequeño que sea el logro siempre es importante celebrarlo, así descubrirás que los grandes momentos se forman de pequeños pasos. En definitiva: aprende a ser agradecido.

Paso a paso.

No seas muy exigente contigo mismo, la personalidad o la vida de una persona no se puede cambiar de la noche a la mañana. Poco a poco se van dando pasos hacía el objetivo marcado y el optimismo hace de motor.

Para acabar aquí os dejamos una cita de Winston Churchill muy acertada:

“Un pesimista ve la dificultad en cada oportunidad; un optimista ve la oportunidad en cada dificultad”.

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