Hablar de la admiración al desprecio, de la infancia a la adolescencia es hablar de una transición natural, fascinante y a veces desconcertante. Los niños pequeños miran a sus padres con ojos llenos de asombro y confianza; los adolescentes, sin embargo, pueden pasar de la admiración al desprecio en cuestión de minutos, y eso deja a muchos padres preguntándose qué está pasando. Entender esta evolución de la personalidad no solo ayuda a sobrevivir a la adolescencia, sino a acompañar de manera educativa, respetuosa y amorosa.
En Colectivo Tándem, además de organizar viajes de fin de curso y actividades educativas, trabajamos con familias y profesores para apoyar esta etapa de desarrollo, fomentando la comunicación, la empatía y la educación emocional.
La infancia: admiración y confianza
Durante la infancia, los niños suelen idealizar a los adultos de su entorno. Padres, madres, maestros y monitores se convierten en figuras de referencia, modelos de conducta y fuente de aprendizaje. Algunos rasgos típicos de esta etapa:
- Admiración constante: los niños buscan imitar a los adultos que quieren y confían.
- Curiosidad y apertura: preguntas, juegos y experimentos forman parte de su aprendizaje.
- Humor espontáneo: la risa y la diversión son herramientas naturales para conectar.
En esta etapa, la relación con los padres suele ser muy directa y afectuosa. La comunicación fluye y la confianza se construye mediante el cuidado, la constancia y el ejemplo.
La adolescencia: independencia y conflicto
Con la llegada de la adolescencia, la personalidad cambia notablemente. Lo que antes era admiración incondicional puede transformarse en desprecio pasajero, rebeldía o cuestionamiento constante. Esto no significa que los adolescentes dejen de querer a sus padres; significa que buscan autonomía y redefinen su identidad.
Características comunes en esta etapa
- Búsqueda de independencia: quieren tomar decisiones propias, incluso si se equivocan.
- Cambios de humor: risas, discusiones, silencio y desinterés pueden alternarse rápidamente.
- Crítica constante: no es personal; es parte de su desarrollo crítico.
- Mayor sensibilidad emocional: reacciones intensas ante comentarios, normas o límites.
Comprender esto es clave para no tomarse las reacciones como ataques personales.
De la admiración al desprecio: un cambio natural
El paso de la infancia a la adolescencia se traduce muchas veces en lo que percibimos como un cambio brusco en la actitud del niño. La admiración se sustituye por desprecio aparente o ironía. Algunos puntos importantes:
- El desprecio no es real: suele ser una forma de marcar límites y probar la autoridad.
- Sigue habiendo admiración interna: aunque no la expresen, los adolescentes todavía buscan referentes.
- El humor como defensa: bromas, sarcasmo y risas son estrategias para gestionar la incertidumbre emocional.
Es un proceso que puede ser desconcertante para los padres, pero también es una oportunidad educativa para enseñar tolerancia, respeto y manejo emocional.
Cómo acompañar el cambio desde la educación familiar
Acompañar a los hijos en esta transición requiere estrategias concretas. En Colectivo Tándem lo trabajamos desde nuestra Escuela de Familias, que ofrece herramientas para entender y mejorar la relación con adolescentes.
Estrategias clave
- Escucha activa: escuchar sin juzgar ayuda a que se sientan comprendidos.
- Diálogo abierto: preguntar y conversar, no imponer siempre.
- Definir límites claros: los adolescentes necesitan normas coherentes para sentirse seguros.
- Reconocer logros y esfuerzos: la motivación positiva funciona mejor que la crítica constante.
- Mantener el humor: la risa compartida suaviza conflictos y acerca generaciones.
La importancia del ejemplo
Lo que los padres hacen es tan importante como lo que dicen. Los adolescentes aprenden:
- Observando la gestión de emociones de sus padres.
- Viendo cómo resuelven conflictos.
- Percibiendo cómo equilibran autonomía y responsabilidad.
El ejemplo coherente ayuda a que los adolescentes respeten límites y desarrollen su propia personalidad de manera saludable.
La educación emocional en la adolescencia
Los viajes de fin de curso y actividades en Colectivo Tándem permiten trabajar estas competencias en un entorno seguro y divertido. La educación emocional incluye:
- Reconocer y nombrar emociones.
- Gestionar la frustración y la ira.
- Mejorar la comunicación con compañeros y adultos.
- Fomentar empatía y colaboración.
Estas habilidades ayudan a que los adolescentes manejen su humor y reduzcan la conflictividad con los padres.
Tips prácticos para padres y madres
- No tomarlo como algo personal: el desprecio a veces es una señal de crecimiento.
- Mantener rutinas afectivas: abrazos, cenas juntos, tiempo de calidad.
- Buscar intereses compartidos: deporte, juegos, cocina o viajes pueden reforzar vínculos.
- Tener paciencia: el cambio es gradual y lleno de altibajos.
- Formación continua: cursos de educación no formal y podcasts sobre adolescencia ayudan a entender mejor los cambios.
Conclusión: entender la transición es acompañar con sentido
La transición de la infancia a la adolescencia puede parecer brusca, y el paso de la admiración al desprecio es a menudo confuso para los padres. Pero detrás de cada crítica, sarcasmo o cambio de humor, sigue habiendo admiración, curiosidad y afecto.
Acompañar esta etapa requiere paciencia, humor y educación consciente. Porque entender esta evolución no solo ayuda a sobrevivir a la adolescencia, sino a fortalecer vínculos familiares que duren toda la vida. Y esa es la filosofía de Colectivo Tándem: educar más allá de los viajes, acompañando a niños y adolescentes en su crecimiento.
Si estás interesado en indagar en el tema os recomendamos un libro sobre el tema, que aborda diferentes situaciones.
Y en nuestro blog el artículo: SOS un adolescente en casa