Un viaje de fin de curso puede ser mucho más que un destino y un conjunto de actividades. Es una oportunidad para aprender haciendo, afrontar nuevos retos y descubrir capacidades fuera del aula. Escuela de Vela Club de Mar: una forma diferente de descubrir Peñíscola nace precisamente de esa idea: utilizar el mar como un espacio de aprendizaje, convivencia y aventura.
En Colectivo Tándem llevamos años trabajando con Escuela de Vela Club de Mar cuando nuestros grupos viajan a Peñíscola. Su propuesta de actividades náuticas encaja con nuestra forma de entender el ocio educativo: experiencias divertidas, sí, pero también actividades que permiten a los alumnos desarrollar habilidades mientras disfrutan de un entorno diferente.
Y es que el Mediterráneo puede ser mucho más que un lugar para darse un baño. Puede convertirse en un aula abierta.
Una escuela con experiencia y una forma de entender el mar
Escuela de Vela Club de Mar desarrolla su actividad desde 2016 y trabaja con personas de diferentes edades y niveles. Su propuesta incluye formación en vela ligera y crucero, además de actividades náuticas y experiencias relacionadas con el mar. En su equipo cuentan con profesionales con experiencia y formación técnica, y su oferta contempla tanto cursos de iniciación como opciones para quienes quieren perfeccionar sus conocimientos.
En el caso de nuestros viajes de fin de curso, evidentemente, el planteamiento es diferente al de un curso náutico convencional. Trabajamos con grupos escolares y buscamos que la experiencia sea accesible, dinámica y adaptada a los participantes. La actividad se convierte así en una primera aproximación a los deportes náuticos, sin necesidad de que los alumnos tengan conocimientos previos.
Actividades náuticas para aprender haciendo
Una de las grandes ventajas de incorporar actividades náuticas a un viaje escolar es que los alumnos dejan de ser espectadores y pasan a formar parte de la experiencia.
Cada actividad tiene sus particularidades, pero todas comparten algo: obligan a estar presentes. Durante unos minutos no hay pantallas, deberes ni las preocupaciones habituales del día a día. Hay que escuchar al monitor, observar lo que ocurre alrededor y poner en práctica lo que se acaba de aprender.
Para nosotros, ahí está buena parte del valor educativo de las actividades náuticas.
Una escuela donde la seguridad también educa
Cuando hablamos de actividades en el mar con grupos, la diversión es importante, pero no es el único criterio que tenemos en cuenta. Para Tándem, la seguridad, la profesionalidad y la confianza en los proveedores con los que trabajamos son aspectos fundamentales.
Escuela de Vela Club de Mar es una escuela de vela homologada por la Federación de Vela de la Comunitat Valenciana. Esta homologación supone trabajar dentro de un marco de requisitos y criterios establecidos por la federación para las escuelas de vela. La propia Federación destaca, en su red de escuelas homologadas, aspectos relacionados con la profesionalidad, la preparación del personal y la seguridad de los alumnos y participantes.
Esto puede parecer un detalle técnico, pero para quienes organizamos viajes escolares tiene mucha importancia. Cuando un centro educativo confía en una empresa para organizar un viaje, detrás de cada actividad hay familias, profesores y alumnos. Saber con quién trabajamos, cómo desarrolla su actividad y qué preparación existe detrás de cada propuesta forma parte de una buena organización.
Y ahí es donde la experiencia acumulada durante años adquiere valor. No se trata solamente de contratar una actividad para una mañana. Se trata de conocer a los equipos con los que colaboramos, saber cómo trabajan y construir relaciones de confianza que se mantienen en el tiempo.
Mucho más que deporte
Practicar un deporte acuático puede parecer, a primera vista, simplemente una forma divertida de pasar la mañana. Y lo es. Pero cuando se realiza dentro de un viaje de fin de curso, aparecen muchos otros aprendizajes.
Detrás de cada actividad hay un equipo de monitores profesionales y con experiencia, que acompaña a los alumnos desde el primer momento. Son quienes les acercan al mundo del mar, explicando previamente los conceptos básicos y las normas de seguridad para después trasladarlos a la práctica. Durante toda la actividad permanecen junto al grupo, orientando, resolviendo dudas y adaptándose al nivel de cada participante. Su papel es fundamental para que los alumnos puedan iniciarse en los deportes acuáticos con confianza, disfrutando de la experiencia y aprendiendo a desenvolverse en el medio marino de una forma segura y responsable.
Puede que alguien tenga respeto al principio. Puede que otro pierda el equilibrio en el paddle surf. Quizá una pareja de kayak necesite unos minutos para coordinarse. O puede que el viento haga que una actividad no resulte exactamente como habían imaginado.
Son situaciones sencillas, pero ofrecen algo que no siempre se consigue dentro del aula: la posibilidad de aprender a través de la experiencia.
Probar, equivocarse, volver a intentarlo y comprobar que finalmente somos capaces de hacerlo también forma parte del aprendizaje.
Kayak, paddle surf, vela y otras experiencias en el mar
La propuesta de Escuela de Vela Club de Mar no se limita a una única disciplina. Sus actividades permiten acercarse al medio acuático desde diferentes perspectivas y adaptar las experiencias a las características de cada grupo.
El kayak es una actividad muy interesante para trabajar la coordinación y la cooperación. Cuando se comparte embarcación, el movimiento de una persona afecta directamente a la otra, por lo que aprender a comunicarse y remar de manera coordinada forma parte de la experiencia.
El paddle surf plantea un reto diferente. El equilibrio, la concentración y la coordinación son protagonistas, especialmente durante los primeros minutos. Después llega esa sensación de satisfacción cuando conseguimos mantenernos sobre la tabla y avanzar.
La vela introduce además la relación con el viento y la navegación. Para alguien que nunca ha realizado esta actividad, descubrir cómo una embarcación puede desplazarse aprovechando la fuerza del viento resulta sorprendente.
Y no hace falta ser un experto para disfrutar de ninguna de estas propuestas. Precisamente una de las ventajas de trabajar con profesionales especializados es poder adaptar las actividades a personas con diferentes niveles de experiencia.
En un grupo escolar siempre encontraremos alumnos que practican deporte habitualmente y otros que no. Algunos llegarán deseando lanzarse al agua y otros necesitarán un poco más de tiempo para sentirse cómodos. El objetivo no es que todos hagan exactamente lo mismo al mismo ritmo, sino que cada participante pueda disfrutar y superar sus propios pequeños retos.
Aprender a cuidar aquello que disfrutamos
Hay otro aspecto de Escuela de Vela Club de Mar que nos parece especialmente interesante: su compromiso con el cuidado del entorno.
La escuela cuenta con el Gallardete de Escuela Azul otorgado por ADEAC, un reconocimiento vinculado al compromiso ambiental. En su propia programación, este enfoque se refleja en actividades que incorporan contenidos relacionados con la seguridad en el mar y el cuidado del medio.
Y aquí aparece otra conexión importante con la filosofía de Tándem.
Cuando llevamos a un grupo a realizar una actividad náutica, no queremos que el mar sea simplemente el escenario donde se desarrolla una actividad divertida. Queremos que los participantes también sean conscientes del lugar en el que están.
Es diferente aprender sobre el medio marino dentro de un aula que estar allí, observar el agua, sentir el viento y comprender que ese espacio que estamos disfrutando necesita ser cuidado.
El respeto por la naturaleza se puede trabajar en pequeños gestos: utilizar correctamente los residuos, cuidar los materiales, respetar el entorno, comprender que no todo lo que encontramos en el mar debe tocarse o recogerse y ser conscientes de que nuestras acciones tienen consecuencias.
En este sentido, una actividad náutica puede ser también una pequeña clase de educación ambiental vivida en primera persona.
Peñíscola, un escenario privilegiado
Y si hablamos de actividades náuticas, Peñíscola ofrece un escenario difícil de igualar.
La imagen del Castillo de Peñíscola frente al Mediterráneo forma parte del paisaje del destino y acompaña muchas de las experiencias que realizan nuestros grupos. Desde el agua, además, la perspectiva cambia por completo.
El patrimonio, la playa y el mar aparecen juntos y permiten descubrir la localidad desde un punto de vista diferente.
Por eso Escuela de Vela Club de Mar: una forma diferente de descubrir Peñíscola también habla del propio destino. Porque viajar no consiste únicamente en llegar a un lugar y visitar sus principales monumentos. También consiste en experimentar el entorno.
Practicar kayak, probar el paddle surf o acercarse a la navegación permite vivir Peñíscola de una manera activa, compartida y difícil de olvidar.
La importancia de trabajar con profesionales
Para que todo esto funcione, detrás de cada actividad tiene que haber un equipo preparado.
En Colectivo Tándem prestamos mucha atención a las personas y empresas con las que colaboramos. Cuando organizamos un viaje, no buscamos simplemente llenar un horario de actividades. Necesitamos proveedores que conozcan su trabajo, entiendan las características de los grupos y compartan nuestra preocupación por la seguridad y la calidad de la experiencia.
Con Escuela de Vela Club de Mar llevamos años trabajando en nuestros viajes a Peñíscola. Esa continuidad permite conocernos, coordinar mejor las actividades y afrontar cada temporada con una experiencia compartida.
Para un centro educativo, esta confianza también es importante. Detrás de cada alumno hay una familia que deposita su confianza en el colegio y en las empresas responsables del viaje. Por eso la profesionalidad no es un elemento secundario: forma parte de la experiencia.
Una colaboración que seguimos disfrutando año tras año
Cada viaje tiene sus particularidades y cada grupo es diferente. Precisamente por eso valoramos trabajar con profesionales que pueden adaptarse a diferentes edades, niveles y necesidades.
Kayak, paddle surf, vela y otras actividades acuáticas permiten construir experiencias variadas y hacer que el mar forme parte de un viaje que va mucho más allá de una excursión.
Y Peñíscola pone el escenario: el Mediterráneo, su playa y el Castillo como telón de fondo.
Para nosotros, esa combinación funciona porque reúne muchas de las cosas que queremos transmitir a través de nuestros viajes: actividad, convivencia, autonomía, aprendizaje, naturaleza y diversión.
Si estás preparando un viaje de fin de curso y quieres conocer nuestras propuestas en Peñíscola, puedes consultar nuestros viajes de fin de curso y descubrir cómo combinamos actividades educativas, deportivas y de ocio en cada destino.
También puedes conocer más sobre Escuela de Vela Club de Mar y todas las actividades que ofrece.
Porque a veces aprender algo nuevo empieza simplemente por atreverse a salir de la orilla.