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LA FIGURA DEL MENTOR

Fecha: 17 octubre 2018 Autor: Colectivo Tandem Categorías: ACTIVIDADES, ADOLESCENTES, Colectivo Tándem, Educación, Emociones Positivas, Padres y Madres, PEDAGOGÍA Y EDUCACIÓN, SECUNDARIA 0

Si acudimos al diccionario la palabra mentor significa: consejero o guía de una persona. A día de hoy la infancia y sobretodo la adolescencia tienen una carencia de la figura del mentor. Como figura de referencia aparecen los “influencer”, que muchas veces trasmiten opiniones/acciones con un contenido meramente comercial y consumista, dejando a un lado la ética y los valores positivos hacia uno mismo y la sociedad.

El mentor en la adolescencia es ese adulto que no es ni tu padre/madre, ni tu profesor, al que puedes acudir ante situaciones que no sabes manejar y que al pasar tiempo con él,  aprendes y forjas una personalidad más completa.

Generaciones anteriores tuvimos de una manera más presente esta figura, encarnada en los monitores. La figura del monitor de ocio y tiempo libre se está acotando cada vez más a actividades puntuales como puede ser un campamento, un viaje de fin de curso o unas colonias urbanas, donde no hay una evolución en la relación niño/monitor. En la actualidad es más raro encontrar asociaciones o grupos juveniles que semana a semana se reúnen y realizan actividades.

Los vínculos emocionales que se crean son fundamentales para la formación de futuros adultos con unos principios basados en el respeto y valores positivos como puede ser cooperación, tolerancia, esfuerzo, constancia, confianza, trabajo en equipo… ya que a través de actividades, juegos o dinámicas se fomentan dichos valores como herramientas para actuar en el día a día.

Dentro de este tipo de actividades los monitores se convierten en figuras de referencia para/con sus chavales, de ahí la importancia de tener una buena formación, reciclarse y ser conscientes como profesionales de la importancia de nuestra labor dentro del desarrollo de la infancia y adolescencia.

Desde la familia se puede hacer una búsqueda de asociaciones o agrupaciones del barrio y proponer a los hijos participar en dichas actividades, ya hemos comentado el gran beneficio que se obtiene. Además así amplían las amistades fuera de los círculos básicos como puede ser el centro de estudios  o urbanización donde se vive. Tener un grupo o asociación crea más sentimiento de pertenencia y descubren alternativas al ocio más consumista e individualizado que hoy en día se promueve y consume.

El mentor, es una figura muy invisible y que parece que va perdiendo su importancia, pero desde Colectivo Tándem nos gusta recordar su importancia y promover este tipo de figuras para el desarrollo de los futuros hombres y mujeres de nuestra sociedad.

AIDA IGLESIAS ALGORA
Colectivo Tándem

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